domingo, 8 de abril de 2018

yo, contigo, camino, confío y amo


El Miércoles Santo, después de los preparativos, pusimos rumbo a Madrid desde Alicante, Granada y Linares. Hicimos noche en la Casa Provincial de las SSJ y, como siempre, su acogida y cercanía nos hablaban de esos gestos que convierte lo ordinario en extraordinario.

Ya el Jueves Santo, en Candelario, nos encontramos con el resto de los/as compañeros/as de Badajoz, Madrid, Mérida y Salamanca. Dimos inicio a esta nueva aventura con unas pequeñas dinámicas para ir caldeando los corazones y, en la última, compartimos por parejas el mapa de nuestra vida.

Un poco más tarde, fuimos a la Iglesia a compartir la celebración con la comunidad cristiana.

Luego, en la casa, pudimos adentrarnos en ese amor hasta el extremo hecho gesto concreto en el Lavatorio de los pies. Por parejas de nuevo, fuimos repitiendo este signo y orando por cada uno/a de nosotros/as a través de unas tarjetas que nos intercambiamos.
La noche parecía espesarse cuando contemplábamos a Jesús en Getsemaní. La imagen de su oración y su entregar libremente la vida nos invitaba a tratar de acompañarlo, mientras observábamos en el corazón su prendimiento en un beso.

El Viernes Santo, por la mañana, trabajamos en dos niveles para poder recorrer personalmente el camino de nuestra propia vida y a qué nos llama este Dios de la Vida que se hace compañero nuestro. Por la tarde, un grupo pudo trabajar la Pasión de Jesús a través de la película "En tierra de penumbras"; mientras el otro grupo hizo diferentes dinámicas para contextualizar en el hoy la traición, la mentira, la amistad, el juicio... donde terminábamos viendo a quién/es salvaría Dios.


Por la noche, todos/as juntos/as, celebramos la Pasión y Muerte de Jesús. Realizamos el Vía Crucis y, finalmente, la Adoración a la Cruz. Para esta última parte, dejamos en Él la cruz que nos habíamos hecho en la mañana y habíamos llevado todo el día, símbolo de aquellas cosas que deseamos encuentren un nuevo sentido en Jesús Crucificado.

El Sábado Santo, día de silencio y espera con María, dedicamos la mañana a continuar con nuestra experiencia de ser caminantes y, como los discípulos de Emaús, tratar de reconocerle en nuestras vidas desde su pregunta "¿no era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?"

Aprovechamos también, gracias a Andrés (un sacerdote de la diócesis de Salamanca que trabaja cerca de Guijuelo), para acercarnos al sacramento de la reconciliación.

Por la tarde, acercándonos a los atisbos de resurrección, realizamos cuatro talleres centrados en la liturgia de la Vigilia Pascual: taller de la luz, del agua, de la palabra y del pan.


Tuvimos el gran regalo de poder celebrar la Vigilia en Pizarral, junto a la comunidad cristiana de Andrés. Al llegar, nos llamó la atención que algunas personas nos recordaban del año pasado y, como ya sucedió, agradecieron nuestra presencia y los cantos. Tras la celebración, compartimos juntos/as un rato con ellos/as entorno a chocolate y algunos dulces.




Un año más, una experiencia más para seguir agradeciendo y confiando en este Dios que sigue resucitando y apostando por la Vida en Abundancia; un Dios que sigue haciendo posible lo imposible.


Por último, os dejamos algunos pequeños testimonios junto con un vídeo por si queréis conocer más.

"Qué bonito saber que estás y que siempre estarás. Qué lindo verte encarnado en tanto amor... Déjame ver tus senderos, yo me comprometo a andarlos con firmeza, igual que tú hiciste cuando por un beso te entregaron y aun así, solo devolviste amor hasta el extremo... Dispuesta para amar y servir sin límites. Descubro que el amor, el dolor y la fe tienen un mismo camino. Que el dolor de hoy fue el amor y la felicidad de ayer, pero de ese dolor, volverá a renacer la esperanza de la vida. Estoy lista para seguir caminando"

"La Pascua ha sido DESPERTAR, en mayúsculas. Avanzar en nuevos caminos antes oscuros para mí, que ahora poseen LUZ y calidez. Despertar, renacer, avanzar y querer permanecer en esos nuevos caminos ahora cálidos e iluminados gracias a Él. Gracias por estos días a todos pero sobre todo a Sonia, Poche, Elena, Mayte y Juan... brújulas de esta maravillosa experiencia"

"No se entiende sin saber que nace Vida del Morir..."

"Todas las experiencias dejan huella, la Pascua ha dejado una muy profunda en cada uno/a de nosotros/as"

"La Pascua es el momento de revisarse a uno mismo, de conocer nuestras propias cruces. Es un momento de acompañar a Cristo en su Cruz, de saber que no estamos solos"

"Me ha resultado maravillosa. Me ha encantado por varias razones. La primera por el motivo que nos ha llevado a reunirnos: compartir la fe con un grupo de personas que siguen el carisma de las Siervas de San José, avanzando en nuestra experiencia de difundir el Reino de Dios, experimentando la Pascua en su sentido más profundo".





¡¡GRACIAS A TODOS/AS POR ESTA EXPERIENCIA COMPARTIDA!!




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